OPERACIÓN SALIDA Y VERANO 2017

Conductas que están en la cara oculta de muchos accidentes

Madrid, 29 de Junio de 2017.-  El verano es uno de los periodos del año en el que hay más peligros en tráfico y por lo tanto donde se deben extremar las precauciones y evitar los errores humanos al volante, que están presentes en el 91% de los siniestros analizados en estudios científicos.

Desde FESVIAL, y de cara a la operación salida y los desplazamientos durante estos meses de verano, su presidente, Luis Montoro, hace un llamamiento sobre algunos ejemplos de conductas y factores de riesgo sobrevenidos, no reglados, relacionados con el operador humano, de los que no se suele hablar y que están en la cara oculta de muchos accidentes de tráfico del verano.

No se trata de comportamientos o factores clásicos reglados como el cinturón de seguridad, la velocidad, el alcohol, las drogas o el móvil, largamente ya difundidos, con toda razón y objetivo, desde la DGT y otras instituciones.

En los últimos diez años de los que tenemos datos oficiales (2006/2015) durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre, en los accidentes registrados en carreteras y ciudades fallecieron 9.251 personas en accidentes de tráfico; 444.783 resultaron heridas y unas 45.000 quedaron con secuelas permanentes.

Aunque secundario, los accidentes en ese periodo, según criterios de la OCDE, pueden haber tenido un coste económico de entre 40 y 50 mil millones de euros.

Estos son algunos de los factores o situaciones a tener en cuenta, además del uso del cinturón de seguridad, o casco en las motos, respetar los límites de velocidad, no distraernos con el móvil mientras estamos al volante y evitar el consumo de alcohol o drogas:

1.- Viajes en grupo.Es frecuente en verano salir de viaje con familiares y amigos en varios coches. En ese caso se suelen disparar algunas conductas de riesgo, entre las que destacan los adelantamientos precipitados para intentar ir todos juntos. Se puede ir a un ritmo similar, pero no pretender circular juntos en cada momento.

2.- Horario de ruta. Es un error grave y frecuente medir el trayecto en tiempo y no en kilómetros, y ponerse una hora fija de llegada al lugar de destino final, ya que si se ve que ésta previsión no se cumple, los conductores tienden a incrementar las conductas de riesgo, en especial la velocidad y los adelantamientos peligrosos.

3.- Los momentos de mayor riesgo. Es importante saber que hay más riesgo de accidentes de tráfico en las salidas vacacionales que en el regreso, debido a la fatiga con que muchas veces se comienza el viaje. Son especialmente peligrosos los kilómetros finales del trayecto, cerca del destino. Ello se debe a la acción acumulada de la fatiga y hechos, poco mencionados, como el aplazamiento de necesidades fisiológicas hasta llegar al destino. Esto da lugar a un fuerte estrés y precipita las conductas de riesgo.

4.- Alerta del conductor y fatiga. En un estudio que realizamos con 200 conductores a los que pusimos electrodos para medir su actividad cerebral mientras conducían descubrimos varios detalles como que un conductor fatigado duplica el número de distracciones, aumenta su tiempo de reacción, comete más errores y mira los retrovisores y las señales de tráfico cuatro veces menos que un conductor descansado.

Hay que poner especial alerta si conduciendo notamos que nos vamos hacia el centro de la carretera, nos movemos mucho en el asiento, se nos duermen los brazos, cambiamos de velocidad de manera innecesaria, notamos picor de cabeza o no recordamos lo que ha pasado en los últimos kilómetros. Son claros síntomas de que estamos bajo los efectos de la fatiga. Lo siguiente es el accidente. 

5.- Las horas de más peligro de accidente. Hay que evitar conducir entre las dos y las cuatro de la tarde y durante la noche. Por la noche en mucho mayor la posibilidad de sufrir un accidente, especialmente entre las dos y las cinco de la madrugada y al amanecer. Los accidentes nocturnos son mucho más graves que los diurnos, en parte debido al sueño y en parte a que durante la noche se pierde más de un 70 % de la visión. Además, en caso de siniestro, por la noche el rescate es más complicado.

6.- Objetos peligrosos en los asientos. Llevar en el asiento un respaldo con bolitas, un cojín, o una toalla cuando se viene de la playa, puede ser mortal. Se produce el denominado efecto submarino: el conductor pierde adherencia con el asiento, se desliza por debajo del cinturón, se estrella contra el salpicadero o la zona de pedales, produciéndose graves lesiones de espalda, pelvis, fémur y heridas internas graves, ocasionando una de las muertes más dolorosas.

Tampoco hay que llevar la ventanilla del coche medio abierta, en caso de accidente, el cristal puede convertirse en una guillotina mortal.

7.- Los peligros de los atascos y las retenciones. Es importante saber y prever que los atascos generan mucho estrés en los conductores, alteran la atención y se potencia notablemente la agresividad. En todo caso, el mayor riesgo se produce cuando se acaba la retención, ya que muchos de los conductores para recuperar el tiempo perdido, disparan la velocidad y realizan adelantamientos peligrosos.

8.- El riesgo de ponerse el cinturón en marcha. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el invento del cinturón es comparable a la vacuna. Pero este sistema es para manipularlo con el coche está parado. Se ha comprobado que una de las causas frecuentes de accidentes de tráfico, inexplicables por distracción y pérdida de control del vehículo, está en ponerse el cinturón en marcha o intentarlo precipitadamente cuando vemos a la Guardia Civil o a la Policía. No olvidemos lo que significa una distracción a 120 km. por hora: se recorren 33 metros por segundo y es como caerse desde el piso 16.  

9.- Discutir mientras se conduce. Hay muchos estudios que indican que las situaciones de estrés fuerte como un divorcio, la pérdida de un ser querido o un despido laboral, pueden duplicar la posibilidad de un accidente grave. También sabemos que las discusiones cuando se conduce son un grave riesgo: alteran la atención, incrementan el estrés y la agresividad, aumenta el tiempo de reacción y puede disminuir nuestra percepción del entorno en más de un 50%.

10.- Atentos al de delante: siempre alerta. En las grandes salidas vacacionales y el verano, las retenciones son frecuentes y ello da lugar a alcances en cadena verdaderamente brutales y que pueden ser muy graves si no se lleva correctamente el reposacabezas. Un golpe a solo 50 Km/h ejerce una fuerza en nuestro cuello de entre 180 y 300 kg.

El efecto mirón ante un accidente o avería suele ser otro desencadenante de alcances. También cuando el vehículo que va delante frena bruscamente al ver un  radar, fijo o móvil, y luego al pasarlo aceleran… La única manera de evitar estos accidentes es mantener la distancia de seguridad. 

11.- Carreteras secundarias: un extra de atención. Con la proliferación de las autopistas y autovías, los conductores desconocen los secretos y peligros de las carreteras secundarias. En estas vías los riesgos son muchos e impredecibles y por ello se requiere un extra de atención y alerta. De todos los peligros de las vías secundarias uno de los más graves es el del adelantamiento, una maniobra que cada vez se conoce menos y que es extremadamente peligrosa. En un choque frontal a 80 km/h el riesgo de muerte es ya de un 70 por 100. Además un dato preocupante: casi un 20% de los conductores reconoce haber acelerado alguna vez cuando se les adelantaba.

12.- Los conductores ocasionales: un peligro en verano. Es este un hecho muy importante del que se habla poco. Hay aproximadamente un 53% de los conductores que utilizan el coche a diario. Frente a estos hay un 41 por 100 que conduce de forma ocasional. Estos conductores tienen un 40 % más de posibilidades de tener un accidente, especialmente en verano, por la falta de costumbre del uso del vehículo y por su poca práctica en las situaciones de riesgo habituales del tráfico.

Desde FESVIAL se subraya que es bueno tener carreteras inteligentes, excelente tener coches inteligentes, pero esto de nada nos va a servir si no tenemos conductores inteligentes bien preparados, porque en las manos del conductor estará siempre la decisión última para evitar o provocar un accidente de tráfico.