Fesvial se manifiesta a favor de la implantación de las zonas 30

La Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL), ante el debate suscitado sobre las zonas 30 con motivo de la próxima reforma del Reglamento General de Circulación, considera que es una medida de impacto claramente positivo en la seguridad vial dentro del ámbito urbano.

 

Madrid, 29 de Enero de 2014.- Según FESVIAL, la estrategia de zonas-30, -consistente en reducir la velocidad genérica en determinadas calles de 50 a 30 km/h-, de la que fueron pioneros Holanda y Dinamarca, tiene más de 30 años y en las ciudades en las que se ha aplicado de países como Noruega, Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica, Australia o España, ha dado resultados claramente positivos y constatables desde el punto de vista científico. Por el contrario, son casi inexistentes sus aspectos negativos.

Son muchas las dimensiones y colectivos afectadas positivamente cuando se introduce esta medida, siendo especialmente beneficiosa para los ciclistas y peatones, dos grupos de alto riesgo, como indica el hecho de que en el periodo 2000-2013, hayan muerto atropellados en los núcleos urbanos de España 4.296 peatones y 261 ciclistas.

Según el Dr. Luis Montoro, Catedrático de Seguridad Vial y Presidente de FESVIAL, esta medida, introducida selectivamente en determinas calles, tiene la ventaja de ser en general muy bien aceptada por la población (especialmente por los residentes de las zonas donde se aplica) y además es bastante respetada por la mayoría de los usuarios de vehículos con motor, especialmente si se hace una buena campaña informativa previa a su implantación. Pero quizá lo más importante de esta estrategia es su claro impacto sobre la siniestralidad y la gravedad de los accidentes. Los datos en este sentido son bastante claros: el riesgo circulando a 30 km/h es nueve veces menor a que circulando a 50 km/h.

Es importante destacar en este contexto que a 80 km/h fallece el 95% de los atropellados; a 65 km/h mueren el 85%; a 50 km/h mueren el 45%. Por el contrario, a 30 km/h el 95% de las personas atropelladas sobreviven. A esto se añade el hecho de que en las zonas-30, tanto en los choques frontales como en los alcances a los ciclistas, disminuye de manera drástica la gravedad del impacto. Diversos estudios nacionales e internacionales indican que en estas zonas, la reducción global de la siniestralidad oscila entre un 15-30% y la gravedad de los siniestros disminuyen en más de un 50%. Muchas veces no se toma conciencia de que tan solo a 50 km/h se recorren casi 14 metros por segundo y un impacto es el equivalente a caerse desde un tercer piso.

Aparte de menor gravedad en los accidentes, el cambio de 50 km/h a 30 km/h, disminuye también el número global de accidentes, un hecho que tiene que ver con el mayor control del vehículo y la menor distancia de detección (suma de la distancia de reacción y la distancia de frenado del vehículo). A 50 km/h la distancia de detención de un coche en condiciones normales es de unos 25 metros, mientras que a 30 km/h es de tan solo 12 metros. Por ello los estudios indican, entre otras cosas, que en las zonas-30 se reducen todos los accidentes, en especial los atropellos de los niños.

Por otra parte, en las zonas-30 se logra un tráfico más calmado, que aparte de la mejora en la seguridad, da lugar a un entorno más agradable, recuperándose una gran parte de la vida de calle o de barrio, e incluso se sabe que tiene un efecto beneficioso para el comercio. Se ha descubierto incluso que el efecto sobre el "tráfico calmado" es de tal importancia, que en las calles cercanas a las zonas-30 la velocidad se disminuye alrededor de un 10%.

También se consigue una mejor convivencia entre bicicletas, peatones y vehículos con motor. Está constatado que se incrementa significativamente el número de peatones que transitan por las calles y que el uso de la bicicleta en estas zonas-30 aumenta entre un 15 y 20%, mientras que disminuye el uso de vehículos con motor, uno de los objetivos de las políticas europeas.

A todo ello se le unen otras dos ventajas, que también son una clara preocupación en la Unión Europea: el ruido y la contaminación. Los estudios indican que en las zonas-30 puede haber una disminución de unos tres decibelios, bajando también de manera significativa la contaminación por emisión de gases de los vehículos con motor.

Son evidentes en definitiva las ventajas de las zonas-30, dejando claro que no es una medida para imponer de manera generalizada a todas las vías de los núcleos urbanos. Su aplicación queda restringida a aquel tipo de calles que por sus características son especialmente proclives a que en ellas se puedan producir siniestros viales. No se puede olvidar que entre los problemas de futuro a los que habrá que prestar una especial atención, están los accidentes urbanos, que no están disminuyendo ni en España ni en la Unión Europea, en la misma medida que lo hacen en las vías interurbanas.